domingo, 29 de marzo de 2009

Viggo Mortensen || El actor que pinta, escribe y hace música

Justiciero. El intérprete actúa con Ed Harris (también director) en "Entre la vida y la muerte", un film que se estrena el viernes retomando el mitológico enfrentamiento entre el Bien y el Mal del `western`
NEW YORK TIMES | KARL ROZEMEYER



Mientras los periodistas salían disparados de una cita a otra durante el pasado festival de cine de Toronto, uno de los actores más importantes de Hollywood estaba en el vestíbulo del hotel tocando una balada lenta y hermosa en un piano.

El pianista es Viggo Mortensen, la estrella de El señor de los anillos, quien es una especie de renegado de Hollywood y, en su propio estilo tranquilo y determinado, persigue intereses en otras esferas como la poesía, la música y la pintura. Incluso, ha encontrado una pequeña editorial, Perceval Press.

Parece totalmente ajeno a lo que lo rodea mientras toca y, a su vez, nadie más en el vestíbulo ha notado que ahí se está interpretando un concierto improvisado. Mortensen está tocando sólo para él mismo.

Con créditos que incluyen la trilogía El señor de los anillos (2001-2003) de Peter Jackson, en la que interpretó a Aragorn, Una historia violenta (2005) y Promesas del Este (2007) de David Cronenberg, el actor nominado al Oscar es cuidadoso con los papeles que elige. Por eso, es notable que se vayan a estrenar tres películas suyas casi juntas.

Mortensen protagoniza Entre la vida y la muerte, un film del Oeste con Renee Zellweger y Ed Harris, quien además dirige. También se le verá en Good, una película de suspenso de la Segunda Guerra Mundial sobre las luchas morales de un buen hombre que se ve envuelto en el nacionalismo alemán. No obstante, el papel esperado más ansiosamente es el de The Man (El Hombre) en The Road, una adaptación de la novela de Cormac McCarthy, ganadora del Premio Pulitzer. Como sobreviviente de un desastre nuclear, debe guiar a su pequeño hijo hasta un lugar seguro atravesando un paisaje devastado y poco prometedor.

En Entre la vida y la muerte Mortensen interpreta a Everett Hitch, un encargado de mantener el orden. Hitch y su compañero Virgil Cole (Harris) son enviados a un pueblito de Nuevo México para establecer la ley y el orden tras el asesinato del alguacil. Su némesis es Randall Bragg (Jeremy Irons), un ranchero despiadado que se ha apoderado del pueblo.

Harris, quien también colaboró en el guión, dirigió y produjo la película, se acercó a Mortensen para hablar de ella en el festival de Toronto en 2005, donde ambos promovían Una historia violenta. Harris le presentó un ejemplar de la novela de Robert B. Parker en la cual se basa el guión, pero, al principio, la idea de hacer un `western` inquietó a Mortensen.

"Me gustan los `westerns`, y tengo algunos favoritas entre las viejas", dice el actor, "pero, en términos generales, la mayoría, 99 por ciento de ellas, son horribles... No están muy bien actuadas ni son terriblemente interesantes. No son obras de arte, para mí".

"Pero las que son buenas son realmente buenas", continúa. "Y esta tenía el potencial para ser una muy buena película de vaqueros, pensé. Fue fácil. Me divertí mucho trabajando con Ed en Una historia violenta. He admirado su trabajo como actor desde hace mucho, y sabía que es buen director por Pollock (2000), y un buen escritor. Así es que fue bastante fácil".

UNIVERSAL. "Lo difícil fue que Ed reuniera el dinero y juntara todos los elementos, pero lo logró", dice Mortensen. "Y no perdió la cabeza filmándola, desempeñando tantas funciones". Las películas de vaqueros, reconoce, tienen un atractivo universal.

"Hay cinéfilos y aficionados a las historias a los que les gusta la simplicidad aparente", dice Mortensen. "Aunque, en una película como esta, se puede ver que, sí, hay un silencio y un ritmo fácil, en ocasiones enfatizado por la tensión dramática, pero en ese silencio, si se actúa bien y es una buena película -y creo que esta lo es-, ese silencio está lleno de sutilezas y cosas entre líneas".

"Creo, no obstante, que la razón principal por la que el `western` se hizo tan popular es que es universal: se puede ver en las producciones europeas o en las de Nueva Zelanda o Australia, que tienen sus propias películas de vaqueros o su propio enfoque. Creo que se debe a que, al comienzo del cine, al menos en Norteamérica, eran lo más grandioso, y fue lo más grandioso por décadas".

"No hicieron cientos sino miles de ellos", continúa. "Hubo series, se podían ver cada sábado, y se podía ver un par más. Y estaban bastante mal hechas porque las hacían de apuro".

"Pero de cuando en cuando había una grandiosa", dice. "Y llegaron John Ford, y Howard Hawks, Anthony Mann, más tarde Sam Peckinpah, y ahora Clint Eastwood y Ed Harris".

"Esta película, creo, encaja en esa tradición, con las que son de arte", agrega. Gran parte de la leyenda del Oeste está construida en torno a un pueblo lleno de polvo, donde hay ley, y cuya única esperanza es un forastero misterioso que se enfrenta al cacique amenazador.

En Entre la vida y la muerte, a Virgil le otorgan poder absoluto, se hace alguacil él mismo y nombra a Everett como su subalterno. Pero cuando parece que se está logrando la paz llega al pueblo Allison French (Zellweger), una mujer provocativa, con un estilo poco convencional y un pasado turbio, para alborotar el gallinero. La unión entre Virgil y Everett se ve amenazada cuando aquél se enamora de Allie.

"Cuando el personaje de Renee llega al pueblo", dice Mortensen, "una de las cosas inquietantes y es realmente interesantes (es que) cambia la dinámica entre nosotros, incluso porque a Allison French no le interesan los límites. Sale y dice cosas que en cierto sentido son asombrosas y desagradables para Virgil, pero a una parte de él parece gustarle. Su brío, su comportamiento, no es nuestro comportamiento".

viajero. En Good, el actor es John Halder, un profesor de literatura en la Alemania de la década de 1930, que enfrenta presiones de conservar su empleo y mantener a su familia. Cuando escribe una novela en defensa de la eutanasia compasiva, los nazis se apropian de ella para su campaña propagandística en apoyo a las llamadas "muertes misericordiosas". Halder tiene conflictos, pero cuando empieza a obtener beneficios (una promoción, más dinero, una amante), como resultado de su nuevo `status` en el gobierno nazi, se ve en un camino sin retorno.

La producción comenzó en Alemania, pero se malogró el financiamiento y el rodaje cambió a Budapest. El cambio estuvo bien para Mortensen, quien dice que el viaje y la oportunidad para dar forma a sus personajes en las locaciones es una de las razones principales por las que aún le interesa la actuación.

"Siempre es diferente cuando uno va al lugar donde va a ser ese personaje", dice. "Por ejemplo, hice Alatriste (2006), sobre la España del siglo XVII, y visual e intencionalmente, los colores, la iluminación, la forma en la que se fotografió, hacen que parezca una pintura de Velázquez. De hecho, es un personaje en la película, casi. Y yo ya había visto las pinturas de Velázquez en el Museo del Prado en Madrid, las vi muchas veces, pero fue muy diferente ir allá, y observarlas, y buscarme para el personaje que iba a interpretar. Me encontré y encontré a otros en la historia".

Para Good, visitó algunas locaciones que Halder habría visitado. "Estuve en un par de campos de concentración con anterioridad", recuerda, "y también en Alemania. Y participé en una interpretación de Mahler, en vivo. Pero cuando fui esta vez a Berlín, Munich, Varsovia, y a Auschwitz, Treblinka y Dachau, y caminé cerca del río y en el parque en Munich, donde ya había estado antes, pensando en mí mismo caminando por ahí en los 1930, pensando en John Halder, escuchando esa música tocada por la Orquesta Filarmónica de Berlín, es distinto. Ir a Auschwitz o Birkenau y pensar en mi amigo Maurice (otro personaje de Good) o en mí mismo, hay una inmediatez diferente, una utilidad y una entrega".

Por su parte The road llevó a Mortensen y su coprotagonista Kodi Smit-McPhee a Pensilvania para capturar el crudo frío del paisaje cubierto de cenizas por que sus dos personajes deben atravesar para poder sobrevivir. "La suerte que todos tuvimos, y creo que también el público al que le gustó el libro de Cormac McCarthy, es que en The road, Kodi Smit-McPhee interpreta a The Boy (El Niño), y es increíble", asegura. "Es un actor tan bueno. No he visto la película, pero lo sé, porque estuve cerca de él como nadie más, y nos hicimos amigos y somos amigos. Lo que lo vi hacer fue devastador, y tan hermoso, y no desentona".

"No creo que puedan arruinar eso con la edición, sea lo que sea que hagan", concluye.

TRES ROSTROS DE UN ACTOR MUY VERSÁTIL

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
Viggo Mortensen tenía ya varios años de carrera (actuó incluso en la fotocopia de "Psicosis", 1998, por Gus Van Sant) antes de ser convocado para encarnar al guerrero Aragorn en la vasta epopeya de Peter Jackson basada en la trilogía de J.R.R. Tolkien. De alguna manera fue el personaje que lo lanzó al estrellato.

Una historia violenta
Primer encuentro (en 2005) de Mortensen con el gran director canadiense David Cronenberg, y con el actor Ed Harris que coprotagoniza con él (y dirige) Entre la vida y la muerte. Mortensen es aquí el aparentemente tranquilo dueño de una tienda de pueblo que ante una situación extrema saca a relucir todo un pasado oscuro.

Promesas del este
Mortensen en el 2007, de nuevo bajo las órdenes de Cronenberg en un asunto que involucra a la mafia rusa. Fue candidato al Oscar por esta labor, y perdió frente a Daniel Day Lewis (de "Petróleo sangriento") por la razón de siempre: la Academia sigue creyendo que "gran actuación" es el exceso que se hace notar.

El País Digital

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